miércoles, 24 de diciembre de 2008

Lo vi, le di cariño y... se fue

En una tarde de invierno sucedieron los hechos que a continuación os relato:
Me encontraba apoltronada en el sofá cuando un ruido hizo que mi atención se agudizara, detrás de la puerta se escuchaba un ruido difícil de describir, pero constante…. Mi curiosidad hizo que me incorporara y me dirigiera a la puerta…..la abrí y allí estaba, inmóvil. Lo deje entrar y retome mi estancia en el sofá mientras lo observaba. Se notaba que estaba nervioso, no conocía la estancia y caminaba con inseguridad y duda…pero poco a poco se fue haciendo al sitio y comenzó a investigar todas las habitaciones de la casa, entraba y salía de cada uno de los cuartos mientras yo impasible lo contemplaba sin mediar palabra, se intuía que poco a poco iba cogiendo confianza y sus andares eran mas fluidos, Le ofrecí algo para aliviar la sed, y me lo acepto con sumo agrado.
Retome mi descanso y puse algo de música para relajarme, tras minutos de expedición, se dirigió hacia mi, mi cuerpo entro en una situación incomoda, de nervios y ansiedad, un cúmulo de sentimientos comenzó a surgir…Me hará daño? Por que lo dejaría entrar? Será agresivo? Que quiere de mi? Cuando se encontraba a escasos centímetros del sofá se abalanzo hacia el, mis músculos se contrajeron, era incapaz de moverme, estaba aterrorizada.
Lentamente, me gire hacia el y mis pupilas se clavaron en las suyas, el azul intenso de sus ojos hizo que entrara en un estado de hipnosis, mi cuerpo estático temía su roce pero no se hizo esperar, note como su piel tocaba la mía, note la suavidad que me daba y el calor que desprendía. Creo q simplemente quería contacto, roce y calor…y allí estábamos, sentados rozándonos, yo nerviosa, el anhelante de mis manos, de mis caricias de mi calor. Una llamada de teléfono altero aquel momento, tenia q irme…q haría con el, tendría que echarlo, no lo conocía, no podía dejarlo en mi casa, Después de pensarlo bastante. Lo obligue a irse, opuso bastante resistencia pero al final cedió y se fue, y me fui….
Tras un par de horas regrese a casa, quería que estuviera, pero no estaba, me encontraba sola,…. Desde aquella tarde no volví a verlo más.





2 comentarios:

ourensan@ dijo...

¿Se fue? Literalmente...¤lo obligué a irse¤.
Bien hecho, para qué complicarse la vida con animales y sentimientos irracionales...No aportan nada.

pangloss dijo...

Pues debiste de haberlo adoptado, así me ocurrió una vez, vi a un gato quería llevármelo (dude, ya no puedo!) mi casa es un zoologico, pasé de nuevo al día siguiente lo habían atropellado. Para ser realmente franca me enoje tanto conmigo misma que a partir de ese día me "complico" la vida de tal modo que siento a diferencia -del que opino arriba-, que sí, oh sí! aportan mucho esta clase de experiencias en la vida.