domingo, 7 de septiembre de 2008

Galletitas



A una estación de trenes llega una tarde, una señora muy elegante. En la ventanilla le informan que el tren está retrasado y que tardará aproximadamente una hora en llegar a la estación.
Un poco fastidiada, la señora va al puesto de diarios y compra una revista, luego pasa al kiosco y compra un paquete de galletitas y una lata de gaseosa.


Preparada para la forzosa espera, se sienta en uno de los largos bancos del andén. Mientras hojea la revista, un joven se sienta a su lado y comienza a leer un diario. Imprevistamente la señora ve, por el rabillo del ojo, cómo el muchacho, sin decir una palabra, estira la mano, agarra el paquete de galletitas, lo abre y después de sacar una comienza a comérsela despreocupadamente.


La mujer está indignada. No está dispuesta a ser grosera, pero tampoco a hacer de cuenta que nada ha pasado; así que, con gesto ampuloso, toma el paquete y saca una galletita que exhibe frente al joven y se la come mirándolo fijamente.


Por toda respuesta, el joven sonríe... y toma otra galletita.
La señora gime un poco, toma una nueva galletita y, con ostensibles señales de fastidio, se la come sosteniendo otra vez la mirada en el muchacho.
El diálogo de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, el muchacho cada vez más divertido.
Finalmente, la señora se da cuenta de que en el paquete queda sólo la última galletita. " No podrá ser tan caradura", piensa, y se queda como congelada mirando alternativamente al joven y a las galletitas.
Con calma, el muchacho alarga la mano, toma la última galletita y, con mucha suavidad, la corta exactamente por la mitad. Con su sonrisa más amorosa le ofrece media a la señora.


- ¡Gracias! - dice la mujer tomando con rudeza la media galletita.
- De nada - contesta el joven sonriendo angelical mientras come su mitad.
El tren llega.
Furiosa, la señora se levanta con sus cosas y sube al tren. Al arrancar, desde el vagón ve al muchacho todavía sentado en el banco del andén y piensa: " Insolente".
Siente la boca reseca de ira. Abre la cartera para sacar la lata de gaseosa y se sorprende al encontrar, cerrado, su paquete de galletitas... ¡Intacto!




Jorge Bucay.





En ocasiones las cosas no son tan simples como parecen...observemos cuidadosamente antes de juzgar.

5 comentarios:

Chan dijo...

Es lo que tienen las galletas, que se pone uno y no se fija en lo que come, ya se sabe: "Comer y rascar, todo es empezar". mmmmmmmm... ahora tengo hambre... "Mereena, mereeeena"

RequetePa dijo...

Ya sabía yo que TrikiChan (parece nombre de maestro ninja) iba a aparecer al hablar de galletas...
Ya sabes, galletas que no has de comer, dejalas correr ...o algo así.

Lupita dijo...

Muy bonita la entrada, conocía esa historia y me gustó mucho cuando la leí la primera vez. Gracias por recordármela...

Chan dijo...

Que icas las galletas, de cualquier forma o sabor, que icas con mantequilla, que icas con un buen licor.
Que icas cuando las comes, que icas cuando son frescas, que icas con mermelada, que icas con... no me se ocurre nada que rime con frescas, pero... QUE ICAAAAAS!!!

GALLETAAAAS!!!

Chan dijo...

Pero ante lo que nadie, ninguna persona humana, alienigena o deidad puede competr, son las Mirandinas.

http://www.galletascoral.com/productos.htm

AAAAAiiiiiggggh que icas questán!!!
Una bolsa que me zampao de merena hoy..... galleeeeetas, mmmmmmmmmmh!!!